La ruta de las Cinque Torri combina roca espectacular, memoria de guerra y paisaje alpino en una salida corta y muy agradecida. En esta guía te explico qué versión del recorrido elegir, cuánto tiempo reservar, cuándo conviene ir y qué llevar para que la excursión funcione de verdad, no solo sobre el papel.
Lo esencial para disfrutar de las Cinque Torri sin improvisar
- El circuito más práctico ronda los 4,7 km y 2 horas, con inicio habitual en Scoiattoli y regreso a Bai de Dones.
- La variante con más pausa hasta el refugio de Cinque Torri sube a unos 5,6 km y 2 h 15 min.
- La versión amplia, enlazando con Averau y Nuvolau desde Passo Giau, ya es una excursión de media jornada larga: cerca de 9,8 km y 5 horas.
- La mejor ventana suele ir de principios de verano a otoño, cuando el terreno está más cómodo y las vistas se abren mejor.
- Los tiempos oficiales no incluyen grandes paradas, así que conviene dejar margen si quieres entrar en el museo o sentarte en un refugio.
Qué hace especial este recorrido entre las torres
Yo la veo como una excursión que devuelve mucho más de lo que pide: roca monumental, sendero bien marcado, refugios con carácter y un museo al aire libre que da contexto a todo lo que estás viendo. No es solo “dar una vuelta”; es caminar por un lugar donde la montaña, la historia y la escalada conviven sin estorbarse.
El tramo más interesante es que el paisaje cambia rápido. Empiezas entre caminos cómodos y, en pocos minutos, estás bajo unas paredes que atraen a escaladores de toda Europa y rodeado de trincheras restauradas de la Gran Guerra. Ese contraste es lo que hace que esta salida funcione tan bien para quien busca naturaleza con contenido real, no una simple foto bonita. Con esa mezcla clara, la pregunta útil ya no es si merece la pena, sino qué versión encaja mejor con tu día.

Cómo es el recorrido y qué variante te conviene
No todas las vueltas alrededor de las torres se sienten igual. Cambian el punto de salida, el uso del telesilla, la cantidad de desnivel y el tiempo real que vas a invertir. Si quieres ir al grano, esta comparación te ahorra dudas antes de salir.
| Variante | Distancia y tiempo | Dificultad | Para quién la elegiría |
|---|---|---|---|
| Circuito corto entre Scoiattoli y Bai de Dones | 4,7 km / 2 h | Fácil | Primera visita, familias y quien quiere ver mucho sin invertir toda la mañana |
| Ruta hasta el refugio de Cinque Torri | 5,6 km / 2 h 15 min | Fácil | Quien quiere hacer una parada larga, comer en refugio y alargar un poco la experiencia |
| Jornada ampliada por Averau y Nuvolau | 9,8 km / 5 h | Moderada | Quien busca una salida más deportiva y quiere sumar mejores panorámicas de altura |
Mi recomendación práctica es sencilla: si tu prioridad son las torres y el museo, el circuito corto basta; si te gusta caminar sin prisa y sentarte a comer con vistas, sube hasta el refugio; y si quieres una excursión más completa, enlaza con Averau o Nuvolau. La diferencia no está solo en los kilómetros, sino en cómo se reparte la subida y en cuánto tiempo quieres pasar mirando el paisaje. Con eso claro, ya puedes elegir sin sobrecargar la ruta.
Cuándo ir y cómo llegar sin perder media jornada
La forma más cómoda de empezar suele ser Bai de Dones, porque desde ahí el telesilla te acerca a la zona alta y te ahorra la parte menos agradecida del desnivel. Si sale a cuenta usarlo, llegarás antes al tramo bonito; si prefieres salir caminando, también es posible, pero entonces la excursión deja de ser corta y pasa a exigir más piernas.
En cuanto a la época, yo apuntaría a la franja de principios de verano hasta otoño. Es cuando el terreno suele estar más limpio de nieve, los refugios trabajan con más regularidad y la lectura del paisaje resulta más cómoda. Si la montaña amanece con niebla o ha llovido fuerte la víspera, la experiencia pierde parte de su sentido: las vistas se recortan y las zonas de roca y bosque pueden volverse menos agradecidas.
También conviene dejar claro algo que mucha gente pasa por alto: los tiempos oficiales no incluyen grandes pausas. Si vas a entrar en el museo, hacer fotos o comer en un refugio, suma margen sin miedo. Yo reservaría al menos 30 a 60 minutos extra si quieres ir con calma. Y ahí entran las cosas que de verdad marcan la diferencia: el material y los pequeños errores que se evitan antes de empezar.
Qué llevar y qué errores evitar
Esta ruta no exige equipo de alta montaña, pero tampoco conviene tomarla a la ligera. A más de 2.000 metros, el tiempo cambia rápido y el terreno castiga más de lo que parece en un mapa.
- Calzado con agarre: unas zapatillas de senderismo o botas ligeras funcionan mucho mejor que un calzado urbano. En roca y tierra suelta se nota enseguida.
- Capas finas: aunque salgas con calor en el valle, arriba puede entrar viento frío. Una chaqueta ligera marca la diferencia en las paradas.
- Agua y algo de comida: hay refugios, sí, pero no siempre te apetecerá depender de ellos para hidratarte o picar algo.
- Protección solar: el tramo abierto refleja mucha luz; en días despejados el sol pega más de lo que parece.
- No contar con un carrito: si vas con bebés o niños muy pequeños, mejor mochila portabebés; el terreno no está pensado para ruedas.
- Tiempo de sobra: si vas con niños o quieres leer las trincheras con calma, la excursión deja de ser “rápida” aunque el mapa diga otra cosa.
El error que más veo es subestimar el descenso final. La vuelta por bosque puede parecer sencilla, pero al cabo de una caminata con paradas ya suma fatiga. Si además vas a hacer la ruta con niños, mejor pensarla como salida de medio día y no como una vuelta exprés. Eso te deja margen para disfrutarla con otro ritmo y sin pelearte con el reloj.
Cómo cerrar la excursión con la mejor parte todavía intacta
Si solo tuviera una mañana, haría exactamente esto: saldría pronto, dedicaría tiempo a las trincheras y dejaría al menos una pausa larga en uno de los refugios. La ruta gana mucho cuando no la conviertes en una carrera entre puntos de interés. Lo que de verdad se queda en la memoria es la secuencia completa: piedra, historia, terraza y bosque.
- Si viajas en familia, quédate con el circuito corto y no intentes sumar demasiados desvíos.
- Si te interesa la historia, reserva un rato extra para leer las explicaciones del museo al aire libre.
- Si buscas mejores panorámicas, alarga hasta Scoiattoli o enlaza con Averau, donde la vista sobre Cortina se abre mucho más.
- Si te sobra energía, añade el pequeño desvío hasta el lago Bai de Dones para cerrar la jornada con un tramo tranquilo y muy fotogénico.
La mejor decisión no es hacer la ruta más larga, sino elegir la versión que encaja con tu forma física, el tiempo disponible y el tipo de experiencia que quieres llevarte. En un lugar tan equilibrado como este, ese ajuste fino vale más que sumar kilómetros por inercia.