Las Maretas, en el sur de Tenerife, es uno de esos lugares que funcionan mejor cuando se entienden por lo que son: una franja costera sencilla, con playa de bolos y acceso fácil, y un entorno rural muy ligado al municipio de Arico. Si buscas una escapada corta que combine mar, pueblo y una lectura más auténtica del sureste de la isla, aquí tienes una base mucho más útil que un simple mapa. En estas líneas te explico qué ver, cómo es la playa, qué pueblos cercanos merece la pena unir en la misma salida y qué detalles conviene saber para no llevarte una idea equivocada del sitio.
Datos rápidos para situarte antes de ir
- Está en Arico, al sur de Tenerife, y conviene no confundirla con La Mareta, que es otro enclave distinto de la isla.
- La playa mide unos 250 metros de largo por 25 de ancho, es de bolos, tiene oleaje moderado y acceso por la TF-1.
- Es un sitio más útil para una parada costera tranquila que para una jornada de playa con muchos servicios.
- La Villa de Arico e Icor son las paradas que más contexto histórico y rural aportan a la escapada.
- Si sumas senderismo, ya conviene reservar un día entero y no improvisar.
Lo que de verdad hay en Las Maretas y por qué se confunde con otros nombres
Yo empezaría por una aclaración básica: en esta parte de la isla los nombres se parecen tanto que es fácil mezclar lugares. Las Maretas pertenece al ámbito de Arico, mientras que La Mareta es otro núcleo distinto del sur de Tenerife. Si no haces esa distinción desde el principio, acabas leyendo descripciones que no encajan con la escapada que tienes en mente.
La confusión no es casual. El propio término mareta remite a una hondonada o depósito que recoge agua de lluvia, una pieza muy ligada a la cultura tradicional del agua en Canarias. Ese origen le da al topónimo un matiz histórico interesante: detrás del nombre hay memoria de aprovechamiento del territorio, no solo una etiqueta turística.
| Nombre | Municipio | Qué te ofrece | Para qué tipo de visita encaja |
|---|---|---|---|
| Las Maretas | Arico | Playa semiurbana, litoral sencillo, acceso por TF-1 | Parada costera, paseo corto, escapada sin complicaciones |
| La Mareta | Granadilla de Abona | Otro enclave del sur con perfil diferente | Conviene no mezclarlo si buscas Arico |
Si yo tuviera que resumirlo en una frase, diría que aquí manda más el paisaje cotidiano que el monumento. Y eso no es una carencia: simplemente te obliga a mirar el destino como una pieza de ruta, no como un sitio para pasar horas encerrado en un casco histórico. Por eso la playa merece un apartado propio.
Cómo es la playa y cuándo merece la pena quedarse un rato
La playa de Las Maretas no pretende parecerse a una postal de arena fina. Es una playa de bolos, con unos 250 metros de longitud y 25 metros de anchura, oleaje moderado y grado de ocupación medio; además, no cuenta con equipamiento, así que conviene llegar con la visita pensada. La ventaja es clara: acceso fácil a pie o en coche por la TF-1 y un ambiente bastante más tranquilo que el de las playas más conocidas del sur.
Yo la veo como una playa honesta. Si el mar está acompasado, sirve para un baño breve, para caminar junto a la orilla o para parar un rato sin la presión de la gran playa turística. Si el oleaje sube, el plan cambia: mejor disfrutar del paisaje, mojarse solo donde sea prudente y no forzar una jornada de baño que no pide ese lugar.
Para acertar con la visita, me parece útil pensar así:
- Si buscas relax corto, encaja muy bien.
- Si quieres arena blanda y servicios completos, probablemente te compense otro destino.
- Si vas con niños pequeños, yo la reservaría para un paseo o para un baño muy controlado, no como playa principal del día.
- Si te gusta fotografiar costas volcánicas, aquí hay textura y luz suficiente para sacar partido al lugar sin tener que pelearte con la masificación.
La lectura práctica es sencilla: no vengas con expectativas de resort, porque perderás el encanto real del sitio. La mejor manera de aprovecharlo es enlazarlo con los caseríos y el paisaje rural de Arico, que es justo lo que te explico a continuación.
Qué pueblos cercanos convierten la parada en una escapada completa
Si tu idea es hacer una escapada de pueblo, Las Maretas necesita compañía. Yo combinaría la costa con la Villa de Arico y con Icor, que aportan contexto, piedra, arquitectura tradicional y una sensación mucho más clara de sur agrícola y rural. La Villa de Arico recibió su título en 1916, pero su desarrollo arranca mucho antes, con la Ermita de San Juan Bautista entre 1590 y 1610; alrededor de ella se levantó un casco antiguo con bastante interés.
Icor, por su parte, tiene origen prehispánico y conserva una arquitectura rural muy reconocible, con casas canarias de planta rectangular, patio interior y dos alturas en algunos casos. Ese tipo de núcleo es el que más valor da a una escapada corta: no necesita grandes discursos, porque su fuerza está en la coherencia del conjunto. Yo siempre digo que estos pueblos funcionan mejor cuando se recorren despacio y con tiempo para mirar fachadas, muros, patios y callejones.
También merece la pena seguir la pista de La Cisnera, Teguedite y Arico Nuevo, sobre todo si te interesa la historia material del territorio. En Teguedite existió un centro alfarero importante, y ese detalle cambia bastante la lectura del paisaje: no estás solo ante un conjunto de caseríos bonitos, sino ante una zona donde la vida cotidiana, la tierra y los oficios han dejado huella.Lee también: Monasterio del Paular - Guía para una escapada perfecta
Una ruta breve que sí tiene sentido
- Empieza en la playa para leer el litoral sin prisas.
- Sube después a la Villa de Arico para ver el casco histórico.
- Haz una parada en Icor si te interesa la arquitectura tradicional canaria.
- Deja los caseríos más pequeños para el tramo final, cuando ya tienes el ritmo del lugar.
Si te apetece caminar algo más, el entorno ofrece senderos serios, pero ahí conviene no improvisar; el siguiente bloque te ayuda a decidir cuánto tiempo reservar y qué nivel de esfuerzo merece la pena asumir.
Cómo organizar la ruta para aprovechar el día sin correr
La clave aquí no es hacer mucho, sino ordenar bien la jornada. Yo dividiría el plan en tres escenarios muy simples: una parada breve de playa, una media jornada con pueblo y costa, o un día completo si además quieres meter senderismo. Lo importante es no intentar meterlo todo en una sola pasada, porque el territorio funciona mejor a ritmo lento.
| Tiempo disponible | Plan que tiene sentido | Para quién lo recomiendo |
|---|---|---|
| 2-3 horas | Playa de Las Maretas y paseo corto por la costa | Viajeros de paso, fotos, baño puntual |
| 4-5 horas | Playa + Villa de Arico + Icor | Quien quiere una escapada de pueblos sin apretar |
| Jornada completa | Lo anterior + un sendero o una ruta más larga por Arico | Personas con buen fondo físico y ganas de caminar |
Si te atrae el senderismo, el PR-TF 86, que enlaza Villa de Arico con la cumbre, es una ruta muy exigente: 23 kilómetros, unas 10 horas y una dificultad muy alta. Ese dato importa porque evita una de las trampas más frecuentes en esta zona: confundir una escapada rural amable con un plan de montaña que exige preparación real. Para una visita normal, yo lo dejaría fuera salvo que ya vengas con forma física y material adecuado.
Con la logística en orden, ya solo queda cerrar con algunas ideas prácticas que ayudan a decidir si este destino encaja de verdad con tu forma de viajar.
Lo que conviene tener presente antes de bajar a esta costa del sur
Las Maretas no compite con los grandes iconos de Tenerife, y precisamente por eso me parece interesante. Es un lugar que funciona bien para quien quiere mar, caseríos, carretera corta y paisaje sin adornos, no para quien necesita una lista interminable de servicios o un paseo marítimo lleno de vida.
Si buscas una escapada coherente con turismo rural y naturaleza, yo me quedaría con tres ideas muy claras: ir con expectativas realistas, mezclar costa con pueblo y respetar un entorno que no está pensado para el consumo rápido. Llévate lo necesario, deja el sitio tal como lo encontraste y, si puedes, come o compra algo en los núcleos cercanos; en una zona así, el viaje mejora cuando el visitante ayuda a que el tejido local siga vivo.
Mi recomendación final es sencilla: dedica Las Maretas a la calma, a la lectura del litoral y a una ruta breve por Arico. Si luego te quedas con ganas de más, ya tendrás el mapa mental suficiente para decidir si el siguiente paso es otro caserío, otra playa o un sendero más ambicioso.