Un baño en las aguas del río Cerves puede convertirse en una de las mejores escapadas de naturaleza de la provincia de Ourense, siempre que se elija bien el recorrido y se respeten las condiciones del cauce. Las pozas de Melón reúnen piscinas naturales, cascadas, senderos y bosques en un espacio donde el paisaje cambia mucho entre el verano seco y la temporada de lluvias. Aquí explico cómo llegar, qué zonas merecen más la pena, qué ruta escoger y cómo disfrutar del lugar con seguridad.
Una escapada al río Cerves combina baño, senderismo y paisaje gallego
- Ubicación: el acceso más sencillo se encuentra en el área recreativa de A Freixa, junto a la antigua N-120.
- Qué ver: As Mestas, Darriba, A Estrela y las fervenzas de O Tourón forman el conjunto más atractivo.
- Rutas: hay paseos cortos junto al río y una ruta circular de aproximadamente 17 kilómetros.
- Mejor época: el verano favorece el baño, mientras que la primavera ofrece cascadas con más fuerza.
- Precaución: las rocas húmedas resbalan y algunas zonas tienen paredes verticales, por lo que no es un lugar para improvisar saltos.

Qué hace especial a este tramo del río Cerves
El río Cerves nace en la Serra de Faro de Avión, cerca de los 1.000 metros de altitud, y desciende hacia Melón formando rápidos, saltos y pequeñas piscinas naturales. La mayor concentración de pozas aparece alrededor de los 500 metros, donde el cauce encuentra una pendiente irregular y la roca crea remansos de agua clara.
No se trata de una única piscina natural perfectamente acondicionada, sino de una sucesión de espacios con personalidades distintas. Algunas pozas son tranquilas y permiten sentarse junto al agua, mientras que otras están conectadas con pequeñas cascadas y requieren caminar por superficies desiguales. Esa variedad es, para mí, el mayor atractivo del lugar.
El paisaje combina bosque autóctono, roca granítica y vegetación de ribera. En verano el caudal suele bajar y las pozas resultan más accesibles para refrescarse. En primavera y después de periodos lluviosos, el río ofrece una imagen más espectacular, aunque el baño deja de ser una opción prudente en muchos puntos.
Cómo llegar y qué recorrido elegir
El acceso más fácil se encuentra en A Freixa, en el entorno del kilómetro 605 de la antigua N-120. Allí hay un área recreativa y senderos señalizados que permiten acercarse al río Cerves y a sus primeras pozas. Conviene llegar temprano durante los fines de semana de julio y agosto, porque el espacio de estacionamiento puede llenarse y el entorno pierde parte de su tranquilidad.
La visita admite varios niveles de esfuerzo. Yo no escogería la misma ruta para una familia que busca un baño corto que para alguien acostumbrado a caminar por montaña. La siguiente referencia ayuda a organizar el día:
| Opción | Características | Para quién resulta adecuada |
|---|---|---|
| Visita breve desde A Freixa | Acercamiento a las primeras pozas y paseo junto al Cerves | Familias y personas que quieren combinar naturaleza y baño |
| Sendero de Tourón | Tramo acondicionado de unos 1.100 metros, con escaleras, miradores y pasarela | Quienes desean ver las cascadas principales sin completar una ruta larga |
| Ruta circular de Melón | Aproximadamente 17 kilómetros, 494 metros de desnivel y entre 4 y 6 horas | Senderistas con buena condición física |
El sendero acondicionado entre el puente de As Mestas y la aldea de O Tourón incluye señalización, miradores y una pasarela metálica para cruzar el río sin atravesar el cauce. Aun así, no debe confundirse con un paseo urbano accesible para todo el mundo. Hay escalones, desniveles y tramos húmedos, así que el calzado de montaña marca una diferencia real.
Las pozas y cascadas que merece la pena ver
As Mestas
La zona de As Mestas funciona bien como punto de referencia para organizar el recorrido. El río se ensancha en algunos tramos y crea espacios de agua más calmada, aunque la profundidad y el caudal cambian según la época. Es una buena zona para detenerse, observar el paisaje y valorar si las condiciones permiten continuar o bañarse.
Darriba y A Estrela
Estas pozas destacan por sus tonos verdes y por la forma en que el agua se encaja entre las rocas. El color puede variar con la luz, los sedimentos y el caudal, por lo que no conviene esperar siempre la misma imagen de las fotografías de verano. Para disfrutar de ellas, recomiendo caminar despacio y no convertir cada borde de roca en un trampolín.
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Las fervenzas de O Tourón
Las fervenzas de O Tourón son el tramo más llamativo para quienes buscan cascadas. Algunas caídas superan los 14 metros de altura y se contemplan mejor desde los miradores y pasarelas habilitados. La fuerza visual del agua es mayor en primavera, pero también aumentan el ruido del cauce, la humedad y el riesgo de resbalón.
La infraestructura permite acercarse a puntos panorámicos sin tener que buscar pasos improvisados. Mi consejo es utilizar siempre los caminos señalizados, especialmente cerca de las paredes verticales y de las cascadas superiores, donde un error pequeño puede tener consecuencias serias.
Cuándo bañarse y cómo hacerlo con seguridad
El baño suele asociarse al verano, cuando el caudal es más bajo y algunas pozas se convierten en auténticas piscinas naturales. Sin embargo, que una zona sea popular para bañarse no significa que tenga vigilancia, socorrista ni condiciones constantes. Antes de entrar, hay que observar el agua, comprobar la profundidad y descartar cualquier poza con corriente fuerte.
- No saltes desde las cascadas: bajo el agua puede haber piedras, ramas o cambios bruscos de profundidad.
- Evita bañarte después de lluvias intensas: el caudal puede crecer con rapidez y arrastrar objetos.
- No camines descalzo: las rocas húmedas tienen una capa resbaladiza y algunas aristas son cortantes.
- Mantén a los niños cerca: una poza tranquila puede conectarse con un tramo de corriente en pocos metros.
- Respeta la señalización: los cierres y avisos se colocan para apartar al visitante de las zonas más peligrosas.
También conviene tener presente que el río está condicionado por su propia dinámica y por infraestructuras hidráulicas situadas aguas abajo. Si el nivel del agua cambia de forma repentina, hay que salir inmediatamente del cauce y alejarse de las orillas. Ante la duda, prefiero perder un baño que asumir un riesgo difícil de valorar.
Qué llevar y cómo cuidar este espacio natural
Para una visita corta bastan calzado con buena adherencia, agua, protección solar y una toalla ligera. Si se elige la ruta circular, añadiría comida, una pequeña mochila y batería suficiente en el teléfono, porque la cobertura puede ser irregular en los tramos encajados del valle.
No recomiendo acudir con chanclas abiertas ni cargar demasiado equipaje hasta la orilla. Las superficies son irregulares y cualquier objeto suelto termina molestando más de lo que ayuda. Una bolsa estanca resulta práctica para proteger el teléfono y la documentación durante el baño.
El entorno merece el mismo cuidado que cualquier espacio de alto valor natural. No hay que dejar basura, utilizar jabón en el río, arrancar plantas ni alterar piedras para crear zonas de baño. También es importante mantener a los perros controlados y evitar que persigan a la fauna de ribera.
Si queda tiempo, la visita puede completarse con el monasterio de Santa María de Melón y las aldeas tradicionales del municipio. Esa combinación me parece más interesante que pasar todo el día junto a una sola poza, porque permite entender el paisaje rural que rodea al río y repartir mejor la afluencia de visitantes.
El mejor plan para disfrutar del Cerves sin prisas
Para una primera visita, elegiría A Freixa como punto de llegada, caminaría hacia las pozas y reservaría tiempo para acercarme a las fervenzas de O Tourón por los senderos señalizados. En verano llevaría el equipo necesario para un baño prudente; en primavera priorizaría las cascadas, el bosque y la fotografía.
La clave está en aceptar que este no es un parque acuático, sino un tramo de río vivo. Con calzado adecuado, previsión sobre el tiempo y respeto por las señales, las pozas y cascadas de Melón ofrecen una escapada completa de agua, senderismo y naturaleza gallega, mucho más valiosa cuando se disfruta sin dejar huella.