La ladera de Las Mercedes es una de las formas más cómodas de entrar en el macizo de Anaga sin perder la sensación de estar dentro de un bosque húmedo y antiguo. Aquí se combinan laurisilva, senderos muy agradecidos y miradores que cambian mucho según la luz, la niebla y la hora del día. Si vas con poco tiempo, conviene saber qué paradas tienen más sentido y qué rutas merecen realmente la pena.
Lo esencial para disfrutar esta zona sin dar vueltas innecesarias
- El entorno pertenece al gran macizo de Anaga, uno de los paisajes más singulares de Tenerife por su relieve, su humedad y su bosque de monteverde.
- Los miradores que mejor resumen la zona son Jardina, Cruz del Carmen y Pico del Inglés.
- Si quieres un paseo breve, la opción de Cruz del Carmen a Llano de los Viejos es corta y poco exigente.
- Para caminar de verdad, la travesía hasta Punta del Hidalgo exige más tiempo, pero da una lectura completa del macizo.
- La niebla es parte del paisaje y puede cambiar por completo la experiencia en minutos.
- La mejor visita combina un mirador, un tramo de sendero y una pausa sin prisas.
Qué hace especial esta ladera del macizo de Anaga
Yo no la leería solo como una carretera de acceso o como un punto de paso. Esta franja forestal funciona como una antesala muy clara del macizo de Anaga: bosque denso, barrancos, humedad frecuente y una transición rápida entre la ciudad y un paisaje mucho más cerrado y antiguo. Eso explica por qué esta zona atrae tanto a quienes quieren ver panorámicas, pero también a quienes buscan caminar dentro de un entorno vivo, fresco y con textura.
El interés no está solo en la vista. Aquí el monteverde crea sombra, retiene humedad y da lugar a un ambiente en el que musgos, líquenes y hongos encuentran mejores condiciones que en otras partes de la isla. Para quien viene con mirada naturalista, ese detalle importa: no es un monte “bonito” únicamente por la foto, sino por la sensación de profundidad ecológica que transmite. Además, el área forma parte del gran corredor de la Reserva de la Biosfera del Macizo de Anaga, así que no estás ante un paisaje aislado, sino ante un territorio con valor natural y cultural muy reconocible.
Si vas a recorrerlo bien, la clave es entender que las vistas y el bosque no compiten entre sí; se complementan. Y justo por eso conviene pasar enseguida a los miradores, que son la mejor forma de ordenar la visita.

Los miradores que mejor aprovechan la subida
Si yo tuviera que elegir solo tres paradas, haría una lectura escalonada: primero Jardina, luego Cruz del Carmen y por último Pico del Inglés. Turismo de Tenerife sitúa el acceso al Pico del Inglés en la subida desde La Laguna por Las Mercedes, y esa referencia ayuda a entender muy bien la lógica de la zona: vas ganando altura y amplitud visual a medida que te adentras en el monte.
| Mirador | Qué ofrece | Cuándo compensa ir | Mi lectura práctica |
|---|---|---|---|
| Jardina | Vistas abiertas sobre La Laguna, cultivos y, en días claros, el Teide | Al empezar la ruta o al volver, cuando quieres una parada rápida | Sirve para entender la transición entre el valle y el monteverde |
| Cruz del Carmen | Panorámica de la Vega Lagunera y, a menudo, el Teide al fondo | Como base de la visita, especialmente si quieres combinar mirador y paseo | Es el punto más útil para orientarte y decidir si sigues caminando |
| Pico del Inglés | Vistas amplias sobre Roques de Anaga, Santa Cruz, La Laguna y varios barrancos | En días despejados o después de que la capa de nubes suba o baje | Es el mirador más completo para quienes buscan la gran panorámica |
El Cabildo de Tenerife ubica el Centro de Visitantes de Cruz del Carmen en la propia Carretera de Las Mercedes, y eso no es un detalle menor: allí puedes parar, situarte y entender mejor qué estás viendo antes de seguir. A mí me parece la mejor estrategia cuando la visibilidad es irregular, porque te evita recorrer kilómetros solo para descubrir que la niebla manda en la cumbre.
La gran ventaja de estos miradores es que no exigen una preparación complicada. Puedes hacerlos como una ruta de media jornada o integrarlos en una excursión más larga. Y precisamente por eso merece la pena mirar ahora qué senderos convierten la visita en algo más que una sucesión de fotos.
Rutas cortas y travesías que sí merecen la pena
En esta zona no hace falta lanzarse a una gran caminata para sentir el paisaje. Hay recorridos cortos que funcionan muy bien como primera toma de contacto y otros que ya exigen medio día o más. Yo suelo ordenar las opciones según el tiempo real que tiene el viajero, no según lo que suena más épico en el papel.
| Ruta | Distancia | Tiempo | Dificultad | Para quién la veo mejor |
|---|---|---|---|---|
| Cruz del Carmen - Llano de los Viejos | 1,5 km | 45 min | Baja | Familias, escapadas cortas y quien quiere caminar sin cansarse |
| Cruz del Carmen - Las Carboneras | 5,5 km | 1 h 35 min | Baja-media | Quien quiere un paseo más completo sin asumir una jornada larga |
| Cruz del Carmen - Punta del Hidalgo | 10,4 km | 4 h | Media | Quien busca una travesía lineal con descenso largo y cambio de paisaje |
La ruta larga tiene mucho sentido, pero no la recomiendo a ciegas. Si el día amanece muy cerrado o llegas cansado, la travesía pierde gracia y puede sentirse más larga de lo que parece sobre el mapa. En cambio, la combinación de Cruz del Carmen con un tramo corto y un mirador suele ofrecer una experiencia más equilibrada, sobre todo si solo estás de paso por el norte de Tenerife.
Mi consejo práctico es sencillo: si vas a pie, decide antes si quieres miradores y paseo suave o excursión completa. Esa decisión te ahorra tiempo, evita frustraciones y te permite disfrutar mejor del entorno.
Cómo organizar la visita para no perder tiempo
La mejor visita a esta zona no es la más ambiciosa, sino la que encaja con la luz y el clima. Si sales desde La Laguna, el acceso es rápido, y eso hace muy fácil plantear una escapada de mañana o de tarde. Desde Santa Cruz también se llega con relativa facilidad, pero en un entorno de montaña conviene no ir con el horario demasiado apretado porque una parada extra acaba siendo casi obligatoria.
Yo ordenaría la jornada así: empezar por Jardina para tomar contexto, seguir a Cruz del Carmen para orientarte y decidir si entra en juego el sendero, y terminar en Pico del Inglés si el cielo acompaña. Esa secuencia funciona porque va de menor a mayor amplitud visual, y además te deja espacio para improvisar si la niebla cambia o si te apetece alargar la estancia en el bosque.
Si vas en coche, procura no convertir la visita en una carrera de aparcamientos y paradas rápidas. Esta es una zona para moverse con calma, porque el paisaje cambia mucho en pocos cientos de metros. Si vas a hacer una ruta lineal, estudia también el retorno con antelación; en Anaga, bajar es fácil, volver al punto de inicio no siempre lo es.
Con esa base ya puedes decidir mejor qué llevar y en qué momento del día vas a encontrar la mejor luz.
Qué llevar y cuándo ir para ver mejor el paisaje
El clima aquí no se comporta como en una zona seca de costa. La humedad, la nubosidad baja y los cambios rápidos de luz forman parte del paquete. Por eso yo no iría nunca con una idea rígida de “haré esta foto y listo”; prefiero pensar en capas, tiempo y flexibilidad.
- Calzado con agarre: incluso en tramos sencillos, el suelo puede estar húmedo y resbaladizo.
- Chaqueta ligera: en la parte alta se nota el frescor aunque en La Laguna haga buen tiempo.
- Agua suficiente: para una visita corta basta con 1 litro; si vas a caminar, piensa más bien en 1,5 a 2 litros.
- Algo de comida: un paseo se disfruta más si no dependes de improvisar la vuelta con hambre.
- Mapa o sendero descargado: en el monte cerrado no siempre apetece depender de cobertura y batería.
En cuanto al momento del día, la mañana suele dar más juego si buscas vistas limpias, y la tarde puede ser interesante si quieres una atmósfera más envolvente entre nubes y luz baja. Cuando el mar de nubes entra bien, el paisaje se vuelve mucho más expresivo, pero también menos previsible. Yo siempre diría lo mismo: si el objetivo principal es la panorámica, conviene ir con margen; si el objetivo es bosque y ambiente, la niebla no estropea la visita, la redefine.
Ese margen también ayuda a evitar los errores más habituales, que son más comunes de lo que parece.
Errores frecuentes al combinar bosque y miradores
El primero es pensar que todos los miradores ofrecen lo mismo. No es así: Jardina sirve para leer el valle, Cruz del Carmen para orientarte y Pico del Inglés para tener la imagen grande. Si solo subes a uno, la visita se queda a medias; si combinas tres, el macizo se entiende mucho mejor.
El segundo error es subestimar la humedad. La laurisilva parece amable, pero el suelo puede estar resbaladizo y el ambiente, fresco incluso en días templados. El tercero es entrar en una ruta larga sin calcular bien el regreso. En senderos lineales, la distancia de vuelta no siempre existe como tal, porque depende de si tienes transporte, recogida o ganas de repetir a pie el camino en sentido inverso.
También veo a menudo otra trampa: querer “aprovechar” tanto la visita que se pierde la pausa. Este lugar funciona mejor cuando dejas espacio para mirar, escuchar y detenerte. Si lo conviertes en una lista de paradas rápidas, el bosque pierde parte de su carácter. Y precisamente por eso la última parte de la guía la planteo como lo haría yo en una escapada corta.
La secuencia que yo haría si solo tuviera medio día
Si dispusiera de unas pocas horas, haría una visita muy simple y muy rentable. Primero iría a Jardina para abrir el paisaje, después me detendría en Cruz del Carmen para ver el entorno con calma y decidir si me compensa caminar, y terminaría en Pico del Inglés solo si la visibilidad acompaña de verdad. Si la niebla está baja, cambiaría la última parada por una ruta corta en el entorno del centro de visitantes o por un paseo breve hasta Llano de los Viejos.
La lección más útil de esta zona es que no hace falta verlo todo para entenderlo bien. El monte de Las Mercedes se disfruta cuando dejas que el bosque, la humedad y las vistas se encadenen sin prisas; entonces la salida deja de ser una excursión más y pasa a ser una lectura bastante completa de Anaga, desde el monteverde hasta los grandes balcones naturales sobre Tenerife.