Los datos clave para entender su tamaño y su papel en la sierra
- La última cifra oficial disponible sitúa a Montejo de la Sierra en 408 habitantes censados a 1 de enero de 2025.
- La evolución reciente muestra un pueblo pequeño pero con movimiento: de 356 habitantes en 2021 a 408 en 2025.
- Su densidad es muy baja, 12,67 habitantes por km², así que el paisaje pesa tanto como el casco urbano.
- El Hayedo de Montejo es el gran atractivo natural, pero su visita está regulada y conviene planificarla.
- Para una escapada corta, lo más sensato es combinar pueblo, sendero y reserva previa si quieres entrar al hayedo.
Cuántos vecinos tiene hoy Montejo de la Sierra
Según la ficha municipal de la Comunidad de Madrid, Montejo de la Sierra cuenta con 408 habitantes censados a 1 de enero de 2025. De ellos, 211 son hombres y 197 mujeres, una distribución bastante equilibrada para un municipio tan pequeño. Si lo traduzco a una sensación real de visita, estamos ante un pueblo de escala humana: se recorre fácil, se reconoce rápido y no funciona con el ritmo de una localidad grande.
La densidad también ayuda a entenderlo: 12,67 habitantes por km². Esa cifra no es un adorno estadístico; explica por qué aquí el paisaje, las distancias y la baja presión urbana importan tanto. En Montejo no se viene a hacer ciudad, sino a entrar en un territorio donde el pueblo es la puerta de acceso a la sierra.
Si en alguna guía todavía lees cifras en torno a 350 o 365 vecinos, seguramente estés viendo textos que no se han actualizado. La foto demográfica más reciente ya es otra, y en municipios tan pequeños basta una variación moderada para cambiar bastante el panorama. Y para entender por qué esa cifra importa tanto, conviene ver cómo ha cambiado en los últimos años.
| Año | Población censada | Lectura rápida |
|---|---|---|
| 2021 | 356 | Base reciente |
| 2022 | 373 | Primer avance claro |
| 2023 | 379 | Subida suave |
| 2024 | 374 | Pequeño retroceso |
| 2025 | 408 | Máximo de la serie reciente |
Cómo ha evolucionado su población en los últimos años
La serie reciente no dibuja una línea recta, pero sí una tendencia interesante. Montejo pasó de 356 habitantes en 2021 a 373 en 2022, 379 en 2023, bajó ligeramente a 374 en 2024 y dio un salto claro hasta 408 en 2025. Entre 2021 y 2025 suma 52 habitantes más, lo que equivale a un crecimiento acumulado de 14,6%.
Lo más relevante es el salto entre 2024 y 2025: 34 personas más en un solo año, un aumento del 9,1%. En un municipio pequeño, cualquier alta o baja se nota enseguida en el porcentaje, así que conviene leer este dato con cabeza fría. Yo lo interpreto como una mejora real a corto plazo, pero no como una garantía de cambio estructural. Es decir, la cifra ha subido, sí, pero la base sigue siendo muy reducida.
También hay un detalle demográfico que no conviene pasar por alto: el grado de juventud es 10,05 y el grado de envejecimiento 23,77. Dicho sin tecnicismos, la población joven pesa poco y la mayor tiene más presencia que en una zona urbana. Eso es habitual en pueblos de sierra y condiciona desde el comercio hasta el relevo generacional. Ese contexto demográfico ayuda a leer el pueblo real, no solo la estadística, y ahí entra la vida diaria.
Qué significa vivir en un municipio tan pequeño
Con poco más de cuatrocientos habitantes, Montejo funciona de otra manera. Hay más tranquilidad, más relación entre vecinos y menos oferta continua de servicios, algo normal en un enclave rural de la Sierra Norte. También hay otra realidad que a veces se olvida: parte del movimiento no lo genera la población residente, sino quien llega a caminar, comer o pasar el día.
- El pueblo se adapta mejor a visitas planificadas que a improvisaciones.
- Los horarios de comer y de acceder a rutas importan más que en una ciudad.
- Si vas en fin de semana o en otoño, conviene salir con margen.
- La experiencia mejora cuando aceptas su ritmo lento en vez de pelearte con él.
Los indicadores demográficos apuntan además a una estructura envejecida, así que no es raro que el municipio priorice la calidad de vida y la conservación del entorno por encima del crecimiento rápido. Para mí, esa es una de las virtudes del lugar: no intenta parecer más grande de lo que es. Y eso prepara bien el terreno para hablar de lo que de verdad atrae a la gente hasta aquí, que es el entorno natural.

Qué ver en una escapada corta al pueblo
Si solo dispones de medio día, yo priorizaría tres capas: el casco urbano, el patrimonio religioso y el bosque. En el centro del pueblo está la iglesia de San Pedro, y un paseo por la plaza basta para entender que Montejo no es solo naturaleza, también conserva una identidad serrana muy reconocible. Después, la ermita de Nazaret y la ermita de la Soledad añaden ese punto patrimonial que completa la visita sin hacerla pesada.La parte más conocida, claro, es el Hayedo de Montejo. No lo trataría como un paseo cualquiera: es un espacio protegido y su acceso está regulado, así que la visita gana mucho cuando se reserva con tiempo. Como recuerda la Reserva de la Biosfera Sierra del Rincón, las plazas son limitadas, y ese detalle cambia por completo la experiencia. Llegar sin pase puede dejarte con media escapada hecha, y no es precisamente lo ideal cuando se viene desde lejos.
- La plaza y la iglesia, para una primera lectura del pueblo.
- La ermita de Nazaret y la ermita de la Soledad, como patrimonio breve pero muy local.
- El Mirador del Hayedo, útil si quieres una vista rápida del entorno sin hacer una ruta larga.
- El área recreativa del Hayedo, práctica si viajas con niños o quieres parar a comer al aire libre.
Quien viene solo por el bosque a veces olvida el casco urbano, y ahí pierde parte de la visita. Montejo funciona mejor cuando lo lees como conjunto: pueblo, paisaje y acceso a un espacio natural muy singular. Con esa base, ya tiene sentido pasar a lo práctico, que es lo que marca la diferencia en una escapada real.
Cómo organizar la visita sin llevarte sorpresas
En pueblos así, un buen plan vale más que muchas prisas. Yo haría la visita con margen, porque la logística manda más de lo que parece: el acceso al hayedo, los horarios de comida y la posible afluencia de gente en temporada alta pueden cambiar el día por completo.
- Comprueba la visita al Hayedo con antelación. No conviene ir a probar suerte.
- Llega temprano. En fines de semana y puentes la diferencia entre ir a primera hora y a media mañana es enorme.
- Lleva calzado de monte y algo de abrigo. Aunque el paseo parezca corto, el clima de sierra cambia rápido.
- Combina pueblo y sendero. Si tienes un solo día, mejor dos paradas bien elegidas que cuatro a medias.
- Si vas a buscar setas, revisa la normativa local y no des por hecha la temporada solo por la fecha.
Lo más práctico, en mi opinión, es tratar Montejo como base de naturaleza, no como una localidad para improvisar compras o planes urbanos. Si partes de esa idea, la visita sale mejor y además encaja muy bien con quien busca turismo rural, micología y aire limpio sin complicarse demasiado.
Lo que revela su tamaño cuando lo miras con calma
Montejo de la Sierra importa menos por el número exacto de habitantes que por lo que ese número explica: un municipio muy pequeño, con una densidad bajísima, integrado en un espacio protegido y con una oferta de visita que depende de la conservación del entorno. Esa combinación hace que el pueblo funcione como puerta de entrada a la Sierra del Rincón y no como destino masivo. Y eso, para quien busca una escapada rural de verdad, es una buena noticia.
- Si quieres tranquilidad, la encuentras.
- Si quieres naturaleza de alto valor, también.
- Si quieres visitar el Hayedo, la reserva previa forma parte del plan.
- Si te interesan las escapadas cortas, aquí compensa más la calidad del día que la cantidad de paradas.
Si yo tuviera que quedarme con una sola idea, sería esta: Montejo se disfruta mejor cuando aceptas que su tamaño es pequeño, pero su entorno tiene mucho peso, y eso es precisamente lo que lo convierte en un destino muy sólido para una escapada bien pensada.